Ensayos de artista:
La danza.
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El cuerpo humano se expresa y tiene la capacidad de transmitir emociones y diversas sensaciones de múltiples maneras, aspectos y medios.
La danza es un medio que utiliza el cuerpo para expresarse, una manifestación humana a través de los movimientos y con o sin la música.
El cuerpo utiliza la danza desde tiempos prehispánicos como medio ritual o religioso. A través del tiempo, esta disciplina ha integrado la respiración, los latidos del corazón, hoy en día también integra, el ritmo y los movimientos armónicos, suaves y coordinados. La interacción de estos elementos da como resultado una nueva cadencia, distinta en cada tiempo y espacio.
Por lo tanto, la danza se transforma y está determinada por aspectos sociales, culturales, estéticos, artísticos y morales que, en ocasiones, la enriquecen. Al mismo tiempo, se le reconoce como el sello característico de una cultura (como en la danza folklórica) y, hoy en día, se le otorga un valor académico y disciplinado mediante el estudio, el análisis y la teoría.
Asimismo, se le atribuye una composición y una coreografía integrada por movimientos, ritmos, expresiones corporales, espacios y estilos relativamente nuevos, donde la intención d la puesta en escena es fundamental.
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| Bailando, acuarela, 2013. |
Hoy en día, la danza se manifiesta de forma presencial y se expresa en diversos espacios como teatros y escenarios, pero también, a través de las fotografías, documentales, y pinturas, un medio de transmisión que el hombre prehispánico ya conocía y dominaba.
La pintura plasma estos cambios, ya que la concepción de la danza en sus diversas maneras o géneros influye en determinadas épocas. Por medio de este texto, integro mi propia interpretación de la danza.
Plasmo lo que me transmite el baile como un complemento y unión de colores, formas e ilusión; creo un nuevo espacio, un nuevo ritmo y una nueva composición coreográfica en un plano dimensional, donde busco observar la danza a través de los ojos.
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| Bailarinas, acuarela, 2013. |
María Guadalupe Zavala Caudillo.
Texto con el que participo en la Revista Letras en Reserva:
En busca de la utopía.
En
busca de la utopía.
La humanidad cambia según su entorno, se forma por
diversos principios que crea y establece para encontrar “un orden”, tanto de
manera individual, social, grupal, comunitaria, o global; donde se fundamenta
su filosofía de forma ética, moral o antimoral; lo cual le confiere al ser humano
caracterizas específicas en determinada la época.
El ser humano se autonombra la especie más sobresaliente y
pensante, por encima de todas las demás que existen y que existieron. En este
ensayo se reflexiona sobre estos complejos aspectos ideológicos que confieren
al ser humano un significado que busca y que se atribuye por sí mismo.
La humanidad se pregunta, en pleno siglo XXI, si se encuentra
en decadencia, (un aspecto que ya ha ocurrido en otras etapas de la historia). Asimismo,
se cuestiona si se halla en un nivel de progreso desde un enfoque sensible, cognitivo
y técnico, o si ha alcanzado el nivel de ser un mejor ser humano, en un
contexto donde se menciona que el fin del mundo comienza o inicia una nueva era.
La decrepitud da comienzo con una perdida, en este caso, de
diversos pensamientos filosóficos como los valores, lo irracional, el caos, la
temporalidad, la enfermedad y la muerte. A esto se le suma, el desperdicio y la
crisis en pleno apogeo de lo establecido en esta época del hombre.
Esto trae como consecuencia una decadencia: una etapa de
desorientación, de crisis, de convulsiones sociales, de guerras, enfermedad y
muerte. Algunas ideologías indican la necesidad o importancia de una decadencia
para permitir una “nueva evolución”, un resurgir para la humanidad, una nueva
etapa, una nueva concepción de la vida. Se considera que este proceso es largo y
dramático, y que generará consecuencias que afectarán a la humanidad de manera
dual.
En el estudio de las diversas etapas de la historia, parece
que este proceso ya ha ocurrido y vemos hoy en día las numerosas derivaciones.
Es el punto donde se puede reflexionar y pretender que, durante ese proceso de
cambio, la transición de la decadencia a la nueva evolución no sea tan trágica
en los aspectos social e individual, dejando a un lado la dinámica del
dominante y el dominado; o, por otro lado, buscar que no ocurra tal decadencia.
Considero que, para que el declive del ser humano no
acontezca de manera deplorable, es necesario que cada uno tome la propia
conciencia de mejorar. Se debe combatir por las convicciones de un mundo sin barreras
ideológicas, políticas, sociales y económicas, para llegar al nivel de un mejor
ser humano.
Para poder encontrar esa humanidad buena y perfecta hay que
estimular y pugnar por llegar a ese nivel de ilusión anhelado. Quizá sea
una utopía, pero las utopías sirven para cumplir metas y realizar los sueños. Está
en cada uno continuar con sus objetivos sin afectar a un tercero, dejando atrás
la decadencia humana.
Y tú, ¿crees que la crisis actual es el inicio de nuestra decadencia o el paso necesario hacia una nueva evolución humana? o ¿Consideras que buscar una humanidad perfecta es una utopía inalcanzable, crees que el simple hecho de caminar hacia ella ya nos hace mejores? ¡Déjame tus reflexiones abajo!"
María
Guadalupe Zavala Caudillo.
EL BESO.
El beso: origen, evolución y múltiples simbolismos
El ser humano, de manera
natural, se expresa y se relaciona de diversas formas; una de las manifestaciones más poderosas de este vínculo es el beso.
El origen: de la necesidad al placer
A lo largo de la historia, diversos estudios nos permiten comprender su evolución. Se menciona que el acto de besar inició de manera directa como el complemento o la solución a una necesidad alimentaria: la lactancia materna. Este es el primer contacto que percibe la boca, la zona principal por la que el recién nacido recibe las sensaciones de otro cuerpo. Se podría decir que esta acción es la primera caricia que experimenta el ser humano.
Asimismo, los investigadores especulan que la transición del alimento materno al sólido influyó en este acto. En la antigüedad, la madre masticaba previamente la comida para pasarla directamente a la boca del bebé, iniciando así el proceso de ablactación. Lo que comenzó como la satisfacción de una necesidad biológica primordial, dio paso a una fuente de placer y satisfacción afectiva.
La transformación de una manifestación emotiva
Con el tiempo, el beso pasó de cumplir una función puramente orgánica a satisfacer necesidades de carácter emotivo, afectivo, erótico, sexual y de socialización, impactando directamente en la autoestima y las relaciones interpersonales. Incluso existen culturas donde el beso no se conoce o no existe, y en su lugar se desarrollan otro tipo de expresiones corporales.
El significado de besar cambia según la cultura, el tiempo y el lugar, pues son múltiples los factores que moldean esta expresión. En la actualidad, surgen nuevas interrogantes sobre su simbolismo: ¿el beso ha evolucionado, se ha devaluado o se está revalorando hoy en día?
Factores que moldean su significado
Tradicionalmente, el beso se percibía como una acción puramente emotiva. Hoy en día, posee diversas acepciones que dependen de la importancia afectiva y comunicativa que se le otorgue de forma individual o grupal.
En el ámbito familiar, su práctica está determinada por la influencia hereditaria y tradicional, mientras que en el entorno social y amoroso solía estar muy influenciado por la opinión pública y la capacidad de cada individuo para demostrar sus sentimientos.
Además, su simbolismo obedece al género, la edad y la generación. La experiencia es radicalmente distinta para un niño, un adolescente o un adulto. Esto deriva en múltiples variantes: desde besos maternos, amistosos y afectuosos, hasta amorosos, sexuales, en pareja, en relaciones diversas (heterosexuales o de la comunidad LGBTIQ+), expresados no solo en la boca, sino en diversas partes del cuerpo como muestras de cuidado y atención.
¿Un ocaso o una nueva era del beso?
Actualmente, existen opiniones que sugieren un "ocaso" en el acto de besar debido a los cambios generacionales. Se debate entre la represión del pasado y la libertad actual de expresarse abiertamente en público; lo que para algunas generaciones se ha vuelto vulgar, para otras representa un acto puro de libertad.
Para los más conservadores, el beso simbolizaba la formalización de un compromiso amoroso; en cambio, para las nuevas generaciones suele ser el inicio para conocer a alguien. Sin embargo, a pesar de las brechas generacionales, en ambas posturas sobrevive la misma esencia: la espera, lo especial, lo romántico, lo afectivo y lo social.
Conclusión: un símbolo en constante renovación
Los cambios en el simbolismo del beso a lo largo del tiempo son consecuencia de factores históricos, sociales, psicológicos y religiosos que interactúan de manera directa o indirecta. Sus significados se transforman de acuerdo con el nivel moral y social que le conviene a cada cultura.
Por lo tanto, no existe un ocaso del beso, sino una constante creación de nuevas reafirmaciones y múltiples simbolismos. El beso formaliza, une, libera, marca comienzos y finales, y actúa como el vínculo definitivo de nuestros sentimientos.
El beso: muestra de afecto, cariño, amor, es deseado, esperado, es especial, formaliza, une, es libertad, comienzo y final, vinculo de unión y expresión de sentimientos, de carácter e influye en las relaciones personales e interpersonales.
Por todo ello, invito a quien lee estas líneas a formular o reformular su propio significado del beso.
María Guadalupe Zavala Caudillo.
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